Diálogo inicial: El paciente expresa sus preocupaciones o motivos de consulta. El terapeuta escucha activamente, sin interpretar en esta etapa.
Improvisación musical conjunta: Terapeuta y paciente improvisan música juntos, explorando emociones o temas surgidos en la conversación. Por ejemplo, si el paciente tiene dificultad para expresar enojo, puede intentar hacerlo a través de la música, mientras el terapeuta ofrece soporte musical. Los roles pueden invertirse para explorar diferentes perspectivas emocionales.
Escucha y reflexión: Se reproduce la grabación de la improvisación y ambos analizan y conversan sobre lo vivido, integrando los recursos musicales y emocionales en la experiencia del paciente.