Los arreglos

Una de las formas más lúdicas y divertidas de enseñar en la clase de música es proponer un arreglo musical. Para ello lo primero que hacemos es escoger la música que usaremos y definir posteriormente qué instrumentos utilizaremos para realizar la actividad.

Debemos tratar de dejar cubiertas la parte melódica, armónica y rítmica de la música, repartiendo los roles entre los alumnos con sensibilidad y empatía: se trata de disfrutar con la música. Si los papeles resultan demasiado complejos y no los logran se han de adaptar, ya que si no se adecua el nivel a cada alumno surge la desmotivación o la frustración.

Si los papeles quedan bien repartidos, en muy poco tiempo se puede comenzar a trabajar a nivel grupal, tocando cada uno su rol. Para los adolescentes tocar juntos y crear música es una actividad realmente gratificante.


La actividad de ejemplo es una adaptación del Canon in D de Pachelbel en una clase de 1º de Bachiller, donde se trabajaba la forma de Sonata en la Unidad Didáctica del clasicismo.

En el vídeo se pueden ver claramente la estructura de la forma sonata, lograda mediante la incorporación de diferentes elementos musicales (el uso ce la percusión y el cambio tímbrico), y mediante la improvisación.

A – B – puente – A’ – B’