El ritmo divertido

Cuando bien empiezan los jóvenes a cursar Primero de la ESO ya tienen que aprender cuáles son las diferentes cualidades del sonido, siendo el ritmo una de ellas.

Una manera de poder aprender diferentes figuras trabajando además esta cualidad de forma lúdica y divertida es jugando: podemos dejar de lado estas ideas arraigadas de que la clase no puede ser un lugar divertido, ya que el juego es una de las formas más primarias y naturales que posee el ser humano desde que nace para descubrir y aprender.

La siguiente actividad se puede realizar tanto en grupos pequeños como en grandes y no es necesario ningún tipo de material en específico.:

Para comenzar disponemos a los participantes en una circunferencia, y explicamos dos figuras rítmicas de lo más sencillas:

Juego rítmico

Después de presentar las figuras y las grafías, se escoge un sonido (palmada, chasquido, picar en la mesa con un bolígrafo o con la mano, etc.) y se realiza una ronda hacia la derecha con el primer compás de negras; cada persona toca un compás de este ritmo, que se repite hasta que todos han tocado. Se ha de tratar de lograr que el ritmo fluya, y que todos toquen con un mismo pulso, sin dejar ningún espacio de silencio entre turno y turno. Una vez logrado, se realiza la misma operación hacia la izquierda con las corcheas.

Es importante tener en cuenta que con esta actividad rítmica se está trabajando la comunicación, ya que primero se ha de escuchar atentamente; el ritmo se recoge de una persona y se le pasa a otra, con lo que debe hacer contacto visual.

Ya tenemos presentado todo el material necesario y podemos comenzar a jugar poniendo normas eliminatorias, que son las que más divierten a los alumnos jóvenes.

  • Se ha de mirar a la persona que te envía el ritmo y a la persona que sé lo envías.
  • Se ha de respetar la dirección de los ritmos:
    • Las negras hacia la derecha.
    • Las corcheas hacia la izquierda.
  • Se debe respetar siempre una misma pulsación.
  • No se puede hacer silencio entre un turno y otro.

A partir de aquí podemos complicar la actividad incorporando más figuras, dinámicas, silencios, o simplemente más normas.

Los alumnos tendrán que estar atentos, manteniendo el contacto visual y escuchando a sus compañeros. Es un juego que resulta muy dinámico y útil, ya que funciona con grupos que no se conocen entre sí aún, permitiendo crear un buen ambiente de aprendizaje en el aula, con humor y compañerismo.