El papel de la tecnología en la educación musical
La educación musical ha sido durante mucho tiempo una parte fundamental de la formación integral de las personas, ya que… Leer más »El papel de la tecnología en la educación musical
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La musicoterapia creativa: Nordoff-Robbins es un enfoque teórico y práctico basado en la psicología humanista. Desa
El Modelo Benenzon en musicoterapia es un enfoque creado por el médico y musicoterapeuta argentino Rolando Benenzon. Este modelo se centra en la comunicación no verbal y en la identidad sonora del individuo, conocida como ISO (Identidad Sonora). A través de la música y la improvisación, el terapeuta busca conectar con el paciente a un nivel profundo, facilitando la expresión emocional y el desarrollo personal.
El Modelo Benenzon se basa en varios conceptos clave:
ISO (Identidad Sonora): Es el conjunto de sonidos y melodías que representan la identidad única de cada persona. Refleja su historia, sus emociones y su forma de relacionarse con el mundo.
Comunicación no verbal: La música es un lenguaje universal que permite la expresión de emociones y pensamientos que a veces no pueden ser expresados verbalmente.
Objeto intermediario: El instrumento musical o cualquier objeto sonoro actúa como un puente entre el terapeuta y el paciente, facilitando la comunicación y la interacción.
Transferencia y contratransferencia: La relación entre terapeuta y paciente es fundamental, y se basa en la transferencia de emociones y la contratransferencia del terapeuta.
Además, el modelo integra conceptos de la psicología, la música y la antropología para ofrecer una visión holística del ser humano.
Una sesión de Modelo Benenzon en musicoterapia suele incluir:
Evaluación del ISO: El terapeuta explora los sonidos y melodías que son significativos para el paciente, identificando su identidad sonora.
Improvisación musical: Terapeuta y paciente improvisan música juntos, utilizando instrumentos, la voz o cualquier objeto sonoro.
Análisis y reflexión: Se analiza la música creada y se reflexiona sobre las emociones y los significados que surgen durante la sesión.
El terapeuta actúa como facilitador, creando un espacio seguro y de confianza donde el paciente puede explorar su mundo interno y expresarse libremente a través de la música.
Durante las sesiones, los usuarios pueden manifestar distintas actitudes musicales, que ayudan al terapeuta a comprender su estado
El Modelo Benenzon en musicoterapia se aplica en una amplia variedad de contextos, incluyendo:
Salud mental
Rehabilitación
Educación especial
Atención a personas mayores
Desarrollo personal
Entre sus beneficios destacan:
Mejora de la comunicación no verbal
Expresión y gestión de emociones
Aumento de la autoestima y la confianza
Desarrollo de la creatividad
Reducción del estrés y la ansiedad
El modelo es especialmente útil para personas que tienen dificultades para expresarse verbalmente, como niños, personas con autismo o personas con daño cerebral.
y evolución. Algunas categorías identificadas son:
Una persona con depresión, por ejemplo, puede encontrar en la improvisación musical una vía para expresar su tristeza y su soledad. A través de la música, el terapeuta puede ayudar a la persona a conectar con sus emociones, a procesar su dolor y a encontrar nuevas formas de afrontamiento.
Aunque el Modelo Benenzon es ampliamente reconocido y utilizado, también ha recibido algunas críticas. Algunos autores señalan que el modelo es demasiado centrado en la subjetividad del terapeuta y que carece de evidencia empírica sólida. Sin embargo, muchos terapeutas destacan su eficacia clínica y su capacidad para conectar con los pacientes a un nivel profundo.
Si te interesa profundizar o formarte en el Modelo Benenzon en musicoterapia, existen programas de formación y cursos especializados. Puedes consultar a la Asociación Argentina de Musicoterapia (AAM) o a otras instituciones de formación en musicoterapia.
El Modelo Benenzon en musicoterapia es un enfoque valioso que ofrece una forma única de conectar con los pacientes y facilitar su desarrollo personal. A través de la música y la improvisación, el terapeuta puede ayudar a los pacientes a explorar su mundo interno, a expresar sus emociones y a encontrar nuevas formas de afrontamiento.
La musicoterapia es una disciplina terapéutica que utiliza la música para mejorar la salud física, emocional, cognitiva y social. En esta guía, exploramos su definición, técnicas, beneficios y aplicaciones en distintos ámbitos, respaldados por estudios científicos y testimonios reales.
La musicoterapia es un enfoque de salud integral que utiliza la música para apoyar el bienestar de individuos, familias y comunidades. Según la Asociación Canadiense de Musicoterapia (CAMT), esta práctica se basa en:
“Apoyar la salud y el bienestar de los canadienses a través de la musicoterapia, reconociendo y desarrollando el potencial único y las fortalezas de los clientes con los que trabajamos.”
La musicoterapia ofrece beneficios multidimensionales, respaldados por investigaciones como las de la Universidad de Barcelona y la Asociación Americana de Musicoterapia:
…y la musicoterapia lo sabe y lo utiliza para mejorar la salud de las personas.
Los musicoterapeutas utilizan diversas técnicas adaptadas a cada paciente y objetivo.
Existen diferentes enfoques teóricos y prácticos en musicoterapia, cada uno con sus propias características y técnicas específicas. Algunos de los enfoques más destacados son:
La musicoterapia se utiliza en múltiples contextos, con protocolos específicos para cada población:
Si estás interesado en probar la musicoterapia, es fundamental buscar un profesional cualificado y con experiencia. Aquí tienes algunas recomendaciones:
1. Verifica la formación:
Busca profesionales con un título universitario en musicoterapia o un posgrado especializado.
2. Asegúrate de que esté certificado:
En Canadá, busca profesionales con la certificación MTA (Music Therapist Accredited) otorgada por la CAMT (Canadian Association of Music Therapists).
En otros países, busca certificaciones reconocidas por asociaciones profesionales locales.
3. Consulta las asociaciones profesionales:
Las asociaciones suelen tener directorios de miembros certificados. En España, por ejemplo, aunque no existe una certificación legal, puedes consultar el registro de la CAEMT (Comisión de Acreditación Española de Musicoterapeutas Profesionales).
4. Pregunta sobre su experiencia:
Infórmate sobre su trayectoria clínica y áreas de especialización (ej: pediatría, geriatría, salud mental).
5. Considera su enfoque terapéutico:
Algunos profesionales se especializan en determinados modelos (ej: analítico, Nordoff-Robbins).
Si eres músico, pedagogo o trabajas en áreas relacionadas con el bienestar, recuerda: aunque no seas musicoterapeuta, puedes integrar recursos musicoterapéuticos (como la escucha guiada o la improvisación básica) para enriquecer tu labor profesional.
“La música es para el alma lo que es la gimnasia para el cuerpo”
Platón
La musicoterapia es una herramienta versátil y científica que mejora la calidad de vida en múltiples contextos. Ya sea para gestionar el estrés, rehabilitar una lesión o conectar con emociones, la música ofrece un camino único hacia el bienestar integral.
¿Te gustaría que desarrolle más algún apartado o ajuste el enfoque? 😊
Kate Hevner Mueller -investigadora, maestra y administradora-, desarrolló durante los años 1935-1937 el “Círculo de los adjetivos”: un sistema para poder medir los aspectos de la música directamente relacionados con las emociones.

El Círculo de los adjetivos consiste en una meticulosa clasificación y distribución de 67 adjetivos en ocho grupos, correspondiente cada uno a una determinada emoción. Además estos ocho grupos o emociones están disdribuídos a su vez en un mapa sobre cuatro ejes bipolares.

¿Para qué sirve el Círculo de los adjetivos?
Kate Hevner experimentó con sus usuarios para demostrar que existe una relación entre ciertas características musicales y determinadas emociones. Kate mostraba pequeños fragmentos de piezas musicales que variaban entre ellas la modalidad, el ritmo o el tempo
La musicoterapia analítica es un modelo terapéutico que combina la improvisación musical y la interacción verbal para explorar el mundo interno del paciente. Este enfoque, desarrollado en la década de 1970 por Mary Priestley, integra principios del psicoanálisis con la creatividad musical, permitiendo que la música y la palabra se complementen en el proceso de sanación emocional y psíquica.
La musicoterapia analítica nació en la Gran Bretaña de los años 60 y 70, en un momento de gran desarrollo para la musicoterapia clínica en Europa. Mary Priestley, con una sólida formación musical (piano, violín y composición) y experiencia personal en salud mental, fue una de las pioneras que formalizó este modelo. Influenciada por Juliette Alvin, otra figura clave en la musicoterapia, Priestley descubrió que sus procesos mentales y emocionales podían expresarse y entenderse a través de la música.
Su experiencia con el trastorno bipolar le permitió comprender profundamente la relación entre música y mente, lo que la llevó a crear un método que utiliza la improvisación musical y la interacción verbal para acceder al inconsciente y facilitar el crecimiento personal. Desde entonces, la musicoterapia analítica se ha consolidado como una de las corrientes más importantes y respetadas en el ámbito terapéutico.
Este modelo se basa en los principios del psicoanálisis, especialmente en los conceptos de transferencia y contratransferencia, donde la relación entre terapeuta y paciente es fundamental. La música improvisada simboliza procesos internos y emociones que a menudo no pueden expresarse con palabras. Así, la improvisación musical se convierte en un lenguaje simbólico que facilita la exploración del inconsciente.
El terapeuta no actúa desde una posición pasiva, sino que participa activamente en la creación musical, ofreciendo soporte y contrapunto que ayudan a equilibrar y reflejar las emociones del paciente. Este diálogo musical-verbal permite un proceso terapéutico profundo y dinámico.
“La musicoterapia analítica es el uso de palabras y música simbólica improvisada por el paciente y el terapeuta, con el propósito de explorar la vida interna del paciente y facilitar su desarrollo.”
(Bruscia, 1999)
Por lo general, una sesión dura entre 45 y 60 minutos, aunque puede variar según las necesidades del paciente. Una sesión típica de musicoterapia analítica consta de tres fases principales:
Diálogo inicial: El paciente expresa sus preocupaciones o motivos de consulta. El terapeuta escucha activamente, sin interpretar en esta etapa.
Improvisación musical conjunta: Terapeuta y paciente improvisan música juntos, explorando emociones o temas surgidos en la conversación. Por ejemplo, si el paciente tiene dificultad para expresar enojo, puede intentar hacerlo a través de la música, mientras el terapeuta ofrece soporte musical. Los roles pueden invertirse para explorar diferentes perspectivas emocionales.
Escucha y reflexión: Se reproduce la grabación de la improvisación y ambos analizan y conversan sobre lo vivido, integrando los recursos musicales y emocionales en la experiencia del paciente.
Este proceso favorece la autoexploración, la creatividad y la integración emocional, permitiendo abordar temas como ansiedad, depresión, traumas o dificultades relacionales
Para ilustrar cómo funciona la musicoterapia analítica, puedes compartir algunos ejemplos de casos prácticos o descripciones de sesiones. Por ejemplo:
Paciente con ansiedad: En la fase de improvisación musical, el paciente expresa su ansiedad a través de ritmos rápidos y disonantes. El terapeuta responde con melodías suaves y armoniosas, creando un diálogo musical que ayuda al paciente a regular sus emociones.
Paciente con trauma: A través de la música, el paciente revive recuerdos traumáticos de forma gradual y controlada, permitiendo procesar el trauma y encontrar nuevas formas de afrontamiento.
Paciente con depresión: La improvisación musical facilita la expresión de la tristeza y la apatía, mientras que el terapeuta ofrece un espacio de escucha y contención emocional.
Muchos pacientes han experimentado mejoras significativas gracias a la musicoterapia analítica. Por ejemplo, personas con trastornos de ansiedad han logrado expresar y manejar sus emociones a través de la música, mejorando su calidad de vida. Otros han encontrado en la improvisación musical un espacio seguro para explorar sentimientos reprimidos y avanzar en su proceso terapéutico.
A diferencia de la musicoterapia creativa o la receptiva, la musicoterapia analítica enfatiza la interacción verbal y musical simultánea, integrando el diálogo con la improvisación. Esto permite un trabajo más profundo con el inconsciente y los procesos emocionales complejos.
La musicoterapia analítica es especialmente útil para personas que encuentran difícil expresar sus emociones verbalmente, ya que la música ofrece una vía alternativa para la comunicación y la catarsis. Se utiliza en salud mental, educación, rehabilitación y desarrollo personal, y ha demostrado ser eficaz tanto en adultos como en niños. No se requieren habilidades musicales previas para beneficiarse de este enfoque.
Entre los beneficios destacan:
Mayor autoconocimiento y expresión emocional
Mejora de la comunicación interpersonal
Reducción de la ansiedad y el estrés
Desarrollo de la creatividad y la espontaneidad
Para profundizar sobre la musicoterapia analítica, puedes consultar la Federación Mundial de Musicoterapia o leer la entrevista a Mary Priestley en la revista Voices.
El método GIM en musicoterapia (Guided Imagery and Music) es un modelo especializado en técnicas receptivas, creado por Helen L. Bonny, violinista, educadora y pionera en la integración de la música en procesos terapéuticos. Este método se basa en la escucha activa de música cuidadosamente seleccionada para facilitar un viaje interior guiado, donde la imaginación y las emociones tienen un papel central
El método GIM en musicoterapia (Guided Imagery and Music) fue desarrollado en los años 60 por Helen L. Bonny, violinista y terapeuta musical humanista, mientras trabajaba en el Hospital Psiquiátrico de Maryland, Estados Unidos. Su formación musical y su interés por la psicología humanista y transpersonal la llevaron a crear un modelo terapéutico que utiliza la música como vehículo para acceder a imágenes internas y estados profundos de conciencia.
Originalmente, el método GIM surgió en un contexto experimental donde se investigaba el uso de drogas psicodélicas para la terapia, pero tras la prohibición de estas sustancias, Bonny desarrolló una técnica sin drogas que combinaba relajación profunda y música clásica cuidadosamente seleccionada para inducir estados alterados de conciencia. Esta evolución convirtió al GIM en un modelo psicoterapéutico profundo y no invasivo, que ha ido ampliando su aplicación desde la clínica hacia ámbitos educativos y de desarrollo personal.
A lo largo de las décadas, el método ha sido refinado y estructurado en sesiones con fases claras —relajación guiada, viaje musical y reflexión— y se han creado programas musicales específicos para distintos objetivos terapéuticos. Actualmente, el GIM es reconocido internacionalmente como uno de los principales modelos de musicoterapia receptiva y cuenta con asociaciones profesionales que certifican a sus terapeutas, como la Association for Music and Imagery (AMI).
Una sesión de método GIM en musicoterapia suele durar entre 60 y 90 minutos y consta de tres fases principales:
Entrevista inicial: El terapeuta y la persona dialogan sobre el estado emocional, los objetivos y las expectativas de la sesión.
Relajación y viaje musical: El musicoterapeuta guía una relajación profunda y, posteriormente, propone un viaje imaginario acompañado de música seleccionada. Durante este proceso, la música facilita la aparición de imágenes, recuerdos y emociones.
Reflexión y cierre: Al finalizar el viaje musical, se dialoga sobre las experiencias vividas, integrando los aprendizajes y sensaciones en la vida cotidiana.
La música actúa como un catalizador que permite que la mente fluya libremente, facilitando la expresión y comprensión de emociones profundas.
En este modelo se trabaja con cuatro niveles mentales:
El “inconsciente interior”: El subconsciente y las actividades fisiológicas más primarias. Aquí nos encontramos además con los instintos y con la raíz de algunas patologías del tipo obsesivo-compulsivo, los autoengaños, etc.
El “inconsciente medio”: Aquí se encuentran los hábitos, los impulsos y ciertas actitudes que no percibimos conscientemente, pero afectan a nuestro día a día.
El “consciente ordinario”: Acciones y actitudes que percibimos de forma consciente.
“Supraconciencia”: Nivel superior de conciencia que nos permite vivenciar experiencias del tipo espiritual, normalmente relacionadas con la liberación o la iluminación.
El GIM pone especial énfasis en la supraconciencia, buscando integrar la espiritualidad y el autoconocimiento en el proceso terapéutico.
Cuando Bonny y su equipo pudieron observar la capacidad de la música en nuestra mente, descubrieron un camino hacia lo más interno y profundo del ser si necesidad de recurrir a sustancias sintéticas o alterantes de la conciencia.
En su investigación Hellen desarrolló toda una metodología de aplicación para individuos o grupos: las técnicas de relajación, concentración, y el principio de ISO son los fundamentos de su método.
El método GIM en musicoterapia es útil para personas que buscan trabajar la ansiedad, el estrés, los desórdenes emocionales, la autoimagen, la autoestima y el crecimiento personal. Se aplica tanto en el ámbito clínico (psicología, psiquiatría, hospitales, rehabilitación de adicciones) como en contextos educativos y de desarrollo personal.
“La experiencia de GIM puede conducir al desarrollo del autoconocimiento, la ordenación de la psique y el logro de la percepción espiritual.”
— Marilyn Clark y Jessica Keiser (1989)
La terapia con Imagen Guiada y Música se puede realizar con niños y adultos que tengan ciertas necesidades: ansiedad, estrés, desórdenes emocionales o sentimentales, autoimagen distorsionada, falta de confianza o autoestima, etc.
EL método GIM también lo podemos encontrar en las consultas de psicología, en el ámbito hospitalario, psiquiatría, etc. También es utilizado en centros de rehabilitación de drogadicciones o en cuidados paliativos.
No se recomienda el método GIM en musicoterapia para personas con psicopatías graves, daño cerebral, Alzheimer o condiciones que dificulten distinguir entre realidad y fantasía
Para saber más sobre el método GIM en musicoterapia y encontrar terapeutas acreditados, puedes consultar la Association for Music and Imagery (AMI) y la Federación Mundial de Musicoterapia.
La musicoterapia creativa: Nordoff-Robbins es un enfoque teórico y práctico basado en la psicología humanista. Desarrollado por Paul Nordoff y Clive Robbins a partir de 1959, este modelo parte de la idea de que todas las personas, sin importar sus capacidades físicas, cognitivas o emocionales, pueden responder a la música y beneficiarse de ella. La improvisación musical y la interacción activa entre terapeuta y usuario son el corazón de este método, que se ha consolidado como referente internacional en la musicoterapia humanista.
Paul Nordoff, compositor y pianista, y Clive Robbins, profesor de educación especial, unieron sus conocimientos para crear un método que integrara la música en el tratamiento de niños con discapacidades o trastornos del desarrollo. Su trabajo pionero, en colaboración con profesionales de la psiquiatría y la educación, sentó las bases de la musicoterapia creativa: Nordoff-Robbins. Actualmente, la Nordoff Robbins Foundation lidera la formación y difusión de este enfoque a nivel internacional.
El modelo Nordoff-Robbins se basa en varias ideas clave:
El niño musical: Todos tenemos una parte interna capaz de comprender y responder a la música.
Potencial musical universal: La música puede ser un canal de comunicación y desarrollo, incluso en personas con graves discapacidades.
Improvisación como herramienta terapéutica: La creación espontánea de música facilita la expresión emocional y la relación.
Relación terapéutica: El vínculo entre terapeuta y usuario es esencial, permitiendo un entorno seguro y creativo.
La música, según este enfoque, posee cualidades únicas que pueden activar cambios, facilitar la comunicación y potenciar la creatividad y los recursos personales.
Una sesión típica de musicoterapia creativa: Nordoff-Robbins incluye varias fases:
Exploración e improvisación inicial: Terapeuta y usuario establecen patrones musicales y vínculos mediante la improvisación.
Observación y personalización: El terapeuta analiza las habilidades comunicativas y adapta la música a las necesidades del usuario.
Repetición y consolidación: Se trabajan objetivos de forma progresiva, reforzando logros y habilidades.
Trabajo sobre la comunicación y autoestima: El terapeuta fomenta la conciencia y la confianza a través de la música.
El trabajo suele ser en equipo, con un terapeuta principal y, a veces, un asistente que apoya en el proceso musical y relacional.
Instrumentos y participación:
Se utilizan instrumentos adaptados y accesibles, para que cualquier persona pueda participar, sin necesidad de experiencia musical previa.
Durante las sesiones, los usuarios pueden manifestar distintas actitudes musicales, que ayudan al terapeuta a comprender su estado y evolución. Algunas categorías identificadas son:
Completa libertad rítmica: Sensibilidad innata al tempo y a las estructuras rítmicas melódicas
Libertad rítmica inestable: Alternancia de periodos musicales de control con periodos de excesiva reacción al estímulo; pérdida de control que puede ser de origen psicológico o neurológico.
Libertad rítmica limitada: Algún trastorno en el desarrollo determina la respuesta musical, existiendo un déficit en la escucha y en la expresión corporal.
Golpear compulsivo o desordenado: Cualidad perseverante y mecánica, inflexible en el tempo a pesar de la descordinación con la música. Descordinación sonora con el estímulo, ejecución distante.
Interpretación evasiva: El niño evita sincronizar su ejecución musical con la del terapeuta, a nivel rítmico y/o dinámico.
Fuerza emocional en la interpretación: Se produce una descarga emocional, ya que el instrumento es utilizado de forma energética para producir ruido, sin ninguna intención de ordenar los sonidos.
Pulsación creativo-caótica: Musicalizaciones hiperactivas e impredecibles.
Cada una de estas respuestas aporta información sobre la personalidad, el estado emocional y la forma de interactuar con el entorno del usuario.
La musicoterapia creativa: Nordoff-Robbins se aplica en contextos como:
Educación especial
Rehabilitación neurológica
Salud mental
Atención a personas mayores
Desarrollo personal y social
Entre sus beneficios destacan:
Mejora de la comunicación y la expresión emocional
Desarrollo de habilidades sociales y cognitivas
Aumento de la autoestima y la confianza
Reducción del estrés y la ansiedad
Potenciación de la creatividad y la espontaneidad
No se requieren conocimientos musicales previos para participar y beneficiarse de este enfoque.
Un niño con autismo, por ejemplo, puede encontrar en la improvisación musical una vía para expresar emociones que no logra comunicar verbalmente. A través de la interacción musical, el terapeuta puede acompañar, reforzar y guiar al niño en su proceso de desarrollo, favoreciendo la integración social y la regulación emocional.
Algunas actividades habituales incluyen improvisación libre, acompañamiento instrumental, uso de la voz para explorar emociones y juegos musicales cooperativos que fomentan la autoexpresión.
A diferencia de otros enfoques, la musicoterapia creativa: Nordoff-Robbins se centra en la improvisación activa y la creación musical conjunta, mientras que otros modelos pueden priorizar la escucha receptiva o el análisis verbal. Este método destaca por su énfasis en el potencial creativo y comunicativo de cada persona, independientemente de sus capacidades previas.
Si te interesa profundizar o formarte en musicoterapia creativa, la Nordoff Robbins Foundation ofrece programas de formación y recursos. Además, puedes consultar libros como “Therapy in Music for Handicapped Children” de Nordoff y Robbins para conocer más sobre la metodología.
Los enfoques teórico-prácticos en musicoterapia ayudan a entender cómo la música puede mejorar la salud y el bienestar en distintas situaciones. Esta disciplina evoluciona constantemente, ya que incorpora diferentes modelos reconocidos en todo el mundo. Por ejemplo, la Federación Mundial de Musicoterapia destaca varios enfoques que permiten adaptar la musicoterapia a cada persona.
Los enfoques teórico-prácticos en musicoterapia explican cómo y por qué la música se usa con fines terapéuticos. Así, cada modelo ofrece una forma diferente de entender el papel de la música, el terapeuta y el paciente en el proceso de cambio. Por ejemplo, algunos enfoques dan prioridad a la improvisación, mientras que otros se centran en la escucha activa.
A continuación, te presentamos los modelos más reconocidos y utilizados en la musicoterapia actual:
Este enfoque, basado en teorías psicoanalíticas, utiliza la improvisación musical y la reflexión para explorar el inconsciente. Además, ayuda a expresar emociones. Por esta razón, es ideal para trabajar traumas, ansiedad y autoconocimiento. Durante las sesiones, el terapeuta y el paciente interactúan musicalmente, lo que facilita la integración de procesos internos.
Este modelo se centra en la creatividad musical de cada persona. De este modo, utiliza la improvisación y la creación conjunta de música para fomentar la comunicación y el desarrollo personal. Es más, se emplea mucho con niños que tienen necesidades especiales, adultos en rehabilitación y en la educación. Así, las sesiones promueven la participación activa y la expresión personal, incluso en quienes no tienen experiencia musical.
El enfoque GIM utiliza música clásica y visualización guiada para facilitar el acceso a imágenes internas y emociones profundas. Por lo tanto, resulta útil en psicoterapia, manejo del estrés y crecimiento personal.
Modelo Benenzon: Se centra en la identidad sonora y la comunicación no verbal a través de la música.
Modelo Conductista: Utiliza la música como estímulo para modificar conductas, especialmente en rehabilitación y educación especial.
Modelo Humanista: Promueve el desarrollo personal y la autoexpresión a través de experiencias musicales significativas.
Conocer los distintos enfoques de musicoterapia permite adaptar las intervenciones a las necesidades de cada persona y contexto. Además, ayuda a elegir las técnicas más efectivas para alcanzar los objetivos terapéuticos, ya sea en el ámbito clínico, educativo o comunitario.
Explora nuestras otras secciones para descubrir los ámbitos laborales de la musicoterapia, metodologías, técnicas y el papel de la música en las emociones.
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La relación entre la música y las emociones es un hecho realmente complejo de describir y entender, pero es una realidad permanente. Todas las personas experimentan alguna vez en su vida una emoción que le lleva a producir o reproducir alguna música de ciertas características, del todo relacionada con las sensaciones y sentimientos experimentados junto con esta emoción. Este es un ejemplo claro de una relación entre música y emoción, pero aún podemos ir más allá:
¿Qué es lo que ocurre cuando es la misma música la que nos produce una determinada emoción?
La música, gracias a sus elementos y características tiene una capacidad expresiva que estimula produciendo unas determinadas sensaciones en el oyente; una música puede ser triste, alegre, tétrica, tenebrosa, estridente, frustrante, penetrante, inspiradora, etc. Esta capacidad de expresión que tiene la música es intrínseca a la expresión sonora, pero se ha de puntualizar que la evocación que pueda generar una pieza musical depende en gran medida de la experiencia y vivencia de la persona que recibe el estímulo sonoro.

Si entendemos la música como un principio capaz de expresar por sí misma (Narmour 1991; Raffman 2003), se ha de valorar igualmente la sensibilidad del oyente a los elementos expresivos que le son propios a dicha disciplina artística: elementos de tensión y distensión. Esta visión no es en absoluto extraña si nos remontamos 2500 años atrás, cuando Pitágoras recurría al uso de ciertas escalas y acordes para lograr el equilibrio mental; posteriormente Aristóteles pudo observar que los ritmos y melodías de la flauta aportaban vitalidad y energía a todo el ser de un modo integrativo; Platón y Descartes no discernían de la importancia y los efectos de la música en el cuerpo, alma y espíritu de las personas.
Adaptando todo esto al espacio de la pedagogía y la musicoterapia, nos queda que la música tiene elementos relacionados con las emociones, además de una gran importancia en el desarrollo y crecimiento del ser humano, ya que actúa sobre diversas instancias de su ser; actualmente hay estudios clínicos que muestran y respaldan los efectos de la música en la salud, y el uso de la música como complemento o estrategia en ciertos tratamientos.
Ciertos elementos estructurales de la música guardan correspondencia con ciertas dimensiones del ser humano.

La armonía: orden y relaciones: la dimensión cognitiva se activa con la armonía. Los sonidos quedan ordenados con ciertas normas y estructuras para lograr un producto estético; el orden es necesario, y la armonía necesita del pensamiento y los procesos mentales.
La melodía: está vinculada a la parte emocional de las personas, se localiza físicamente en el pecho, y nos permite trabajar la afectividad y las emociones. Podemos evadirnos del resto del ser y dejar que solo fluya la emoción con ciertas melodías.
El ritmo: cuerpo y ritmo van de la mano. El ritmo despierta al cuerpo, lo activa, hace que surja una necesidad: el movimiento. Además, con su orden espacial y la fuerza del pulso, el ritmo permite establecer una conexión del ser con la tierra, sentir la esencia más terrenal y arraigada.
Estas correlaciones entre música y ser humano no hacen más que dejar evidencia de la importancia de la música en nuestras vidas. Cuando incorporamos la música en la educación, estamos provocando que los niños trabajen al mismo tiempo la parte cognitiva, emocional y corporal: incorporan de una forma integrativa los conocimientos, los sintetizan y los convierten en parte de su persona y anatomía
Estas correlaciones entre música y ser humano no hacen más que dejar evidencia de la importancia de la música en nuestras vidas. Cuando incorporamos la música en la educación, estamos provocando que los niños trabajen al mismo tiempo la parte cognitiva, emocional y corporal: incorporan de una forma integrativa los conocimientos, los sintetizan y los convierten en parte de su persona y anatomía
Antoni Gomila (2008). MÚSICA Y EMOCIÓN: EL PROBLEMA DE LA EXPRESIÓN, Actas de la VII Reunión, Saccom. Univ. Islas Baleares.
Ileana Mosquera Cabrera (2013). Influencia de la música en las emociones; una breve revisión. Realitas, Vol. 1, nº 2.
Narmour, E. (1991). The top-down and bottom-up systems of musical implication: building on Meyer’s theory of emotional syntax. Music Perception, 9, pp. 1-26.
Raffman, D. (2003). Is twelve-tone music artistically defective? Midwest Studies in Philosophy, 27, pp. 69-87.
El término emoción es muy utilizado en nuestras vidas a pesar de que cuesta mucho definirlo de forma clara. Según la definición de la RAE, una emoción es una alteración del ánimo intensa y pasajera, agradable o penosa, que va acompañada de cierta conmoción somática. Tratando de aclarar esta frase, podríamos decir que las emociones están ligadas de forma directa tanto a nuestro estado de ánimo, como a nuestro cuerpo en la manera en la que este se manifiesta.
Cuando pensamos en la educación actualmente, a pesar de que cada vez parece ser menos, hay una gran tendencia a centrarse en la instrucción y desarrollo de mente y cuerpo, olvidándose por completo del mundo emocional con lo que ello comporta; algunos psicólogos ya venían advirtiendo de este enfoque incompleto hace más de doscientos años.

¿Por qué la música para trabajar las emociones?
Consultando en la RAE nos podemos encontrar esta definición de música entre otras: la música es el arte de combinar los sonidos de la voz humana o de los instrumentos, o de unos y otros a la vez, de suerte que produzcan deleite, conmoviendo la sensibilidad, ya sea alegre, ya tristemente.
La música nos afecta emocionalmente hablando, nos puede modificar o incluso producir estados de ánimo. ¿Quién no se ha emocionado alguna vez con la música de alguna manera? Además de esto, nos encontramos con la dualidad de que la música es una constante en todas las culturas y desde los tiempos más remotos; esto convierte a la música en el lenguaje más universal.
Si pensando en todo lo expuesto me centro en la temática del Blog, en la educación, he de reconocer que una educación sin música es una catástrofe. La música no entiende de barreras, y se filtra en todas las dimensiones del ser humano: influye en lo cognitivo, en lo emocional, en lo físico-motor, e incluso en la espiritualidad. Debemos entender que el beneficio que se puede obtener con la música es difícilmente equiparable en cualquier otro ámbito, y que la música debería de formar parte infinitamente más activamente de nuestras vidas.
En esta sección nos adentramos en los dos primeros años de vida de un bebé: una etapa en la que hay una gran responsabilidad educativa del adulto hacia el niño. Durante los primeros meses en la vida de un niño los acontecimientos ocurren muy deprisa, y es a la vez tan bonito como confuso y desconcertante: dudas y cuestiones que surgen; exceso de información, etc., hacen de este momento, a pesar de su magia y fuerza en el vínculo que se crea, una etapa compleja.
Entre tantas cosas, nuestra principal meta es que el niño crezca sano en un nivel íntegro: físicamente, cognitivamente, sensorialmente, emocionalmente y espiritualmente.
La música nos permite trabajar de un modo integrativo con todas estas dimensiones del ser humano, y nos permite crear un ambiente lúdico, divertido y distendido, en el que el bebé se siente seguro, disfruta, aprende y crece. Con el juego y la música el bebé irá poco a poco descubriéndose a si mismo, las personas que tiene alrededor, y el entorno mismo.
La musicoterapia ha adaptado y adquirido diversos modelos de improvisación como técnicas activas para obtener unos resultados terapéuticos específicos.
El objetivo es facilitar un espacio seguro donde la expresión fluya espontánea, libre y creativamente, mediante la ejecución de un instrumento música, el uso de la voz o el mismo movimiento producido por el cuerpo. Dejamos de lado los resultados estéticos y sacrificamos la belleza artística, en favor de potenciar la libertad y creatividad.
Hay técnicas más sencillas de utilizar que otras; aquí trataremos de facilitar una pequeña síntesis de los rasgos más importantes de cada una de ellas.
Es una manera muy simple de tocar juntos, que apenas requiere dirección, y da resultados de forma directa, sin necesidad de tener conocimientos previos; esta técnica nos permite dejar espacio para la exploración de los instrumentos. Es importante orientar un poco sobre la ejecución y los recursos si observamos que hay una inhibición resultante por el exceso de libertad: no es ningún problema, pero debemos liderar un poco la situación si esta situación se da.
En este tipo de actividad se trabaja el autocontrol, escuchando activamente y respetando el turno de tocar, la responabilidad y el liderazgo. Es un modelo muy divertido de usar, ya que se presenta como un juego, y nos permite enseñar cuestiones musicales de forma natural, para facilitar la comunicación -nuestro primer objetivo-.
En la musicoterapia esta metodología se aplica con la representación de las emociones: duda, odio, amor, alegría, miedo…
Este modelo de improvisación se centra en el ámbito social, ya que está ideado para la improvisación en grupo.
Los recursos principales que se utilizan son variados:
Paisajes sonoros: imitar la naturaleza (un río, una tormenta, una selva, etc.).
Ilustraciones musicales: podemos poner música a una temática, como puede ser la maternidad, la familia, un circo, etc.
Cuentos musicales: ponemos sonido a diferentes momentos o elementos de una narración o historia.
Improvisación predeterminada: en este caso se decide una estructura o forma antes de comenzar la música, con lo que todo el grupo tiene que identificar en qué lugar del desarrollo se encuentran y avanzar conjuntamente. También se puede crear un marco melódico o rítmico que determinará en gran parte la improvisación.
Este modelo de improvisación nos vale perfectamente para enseñar una gran variedad de conceptos y contenidos curriculares de la educación musical, permitiendo que la enseñanza y la creatividad se den en conjunto.
Ya hemos visto cómo se utilizan tanto la improvisación libre como de forma predeterminada, pero además de estas dos maneras, también puede ser dirigida.
El director se convierte en compositor de la música que se crea en conjunto. Este modelo de improvisación se ha extendido mucho entre músicos profesionales, pero también en la educación musical y en la musicoterapia. Técnicas como el soundpainting o los círculos de percusión nos ayudan a crear música de forma dirigida.
Estos recursos son muy gratificantes, ya que el resultado musical y estético es más agradecido, la música queda más ordenada, y al haber un conductor que guía al grupo es más fácil hacer cortes o cambios bruscos dentro de la forma musical. Esta forma de improvisación nos permite ubicar y equilibrar los roles grupales que surgen y se adoptan, trabajar sobre la sociabilidad y los valores humanos.
La técnica es el conjunto de recursos y procedimientos del que se sirve una ciencia o arte en su desarrollo. Ya hemos visto que la musicoterapia ha desarrollado su propia metodología con todas sus técnicas. La musicoterapia utiliza principalmente dos tipologías de técnicas en su aplicación:
Las técnicas pasivas, con naturaleza receptiva, se basan en la audición, ya provenga de una fuente sonora en directo o reproducida por un aparato; el uso de la voz o un instrumento a esta experiencia aporta un valor añadido.
Estas audiciones se pueden combinar con la expresión verbal, haciendo un ejercicio de exploración sonora mediante la verbalización de las sensaciones producidas; con la escritura, elaborando un poema o la letra de una canción, y también con la expresión plástica, pintando, dibujando o esculpiendo con materiales moldeables, etc.
Otras técnicas pasivas que nos servirían para estimular la imaginación y las imágenes mentales, serían los viajes musicales (Fco. Javier Cid / Serafina Poch), que utilizan los avances tecnológicos para transportarnos mediante imágenes, videos o música, o el método Bonny (Dra. Helen K. Bonny) de imaginación guiada con música que mediante unas indicaciones del musicoterapeuta, y una música meticulosamente escogida, nos facilita la introspección, permitiéndonos ponernos en contacto directo con nuestro mundo interior.
En las técnicas activas, que se centrarían en la experiencia creativa, siempre está presente la ejecución instrumental o vocal.
Entre las más importantes, podríamos nombrar la aplicación metodología didáctica Orff-Schulberg, la improvisación, la técnica proyectiva de Croker, el modelo Nordoff-Robins, el psicodrama musical de J. J. Moreno, la terapia productica de Friedemann….
Cuando hablamos de “sonwriting” nos referimos a la composición musical. Se trata de inventar una nueva música, pensarla, idearla y escribirla o reproducirla.
En el contexto en el que estamos, la educación y la musicoterapia, vamos a usar esta definición, para el proceso de crear, ya sea una canción o una melodía, unos ritmos…. pero mayormente nos referiremos a la letra de las canciones.
¿Por qué cambiar la letra de una canción?
En la educación musical tratamos de enseñar música junto a unos valores, mientras que un musicoterapeuta trata de entrar en el mundo interior del usuario.
Imaginemos esta actividad en su práctica: esta actividad nos puede funcionar en numerosos colectivos. Puede ayudar a que un niño exprese sus sentimientos, que de otra manera es incapaz. Un adolescente encontraría la manera de exponerse sin tener que situarse en una posición vulnerable, y para un adulto es una forma directa de soltar todo lo que necesita que salga de su sistema emocional
Esta técnica bien planteada, nos facilitará conectar con lo que el usuario o alumno siente y creará un vínculo de confianza si el responsable orienta la actividad siempre desde el respeto y el amor. Es importante tener en cuenta que es una actividad creativa, y si nuestro deseo es que surja la libertad de expresión, no debemos emitir ningún tipo de juicio ni valorar en ningún grado la calidad o bien hacer del producto. Simplemente acompañaremos en el proceso.
¿Cómo planteamos la actividad?
Sonwriting: escribiendo canciones (el taller).

Es posible que si logramos crear una atmósfera en la que los participantes se sientan seguros y libres, el resultado acabará siendo un reflejo directo su alma, ¿y no es esto lo que realmente importa?.
Pero, ¿Un profesor no debería de exigir un mejor resultado estético?
Estoy de acuerdo en que posiblemente, en este tipo de actividad, el resultado no sea el esperado. Un sistema educativo como el nuestro, basado en el producto, que oprime a los educadores para que creen personas y productos que encajen en nuestra sociedad consumista: es nuestra elección y deber estar al servicio de las personas.
“No tengas miedo de la perfección, nunca la alcanzarás”.
Salvador Dalí
En el caso de que además de una letra, trabajemos también con la música, la implicación emocional será aún mayor; la armonía y el ritmo nos servirán de anclaje, ordenarán las emociones.
El songwriting es una herramienta que ayudará a la expresión más íntima y sincera de nuestro ser, permite conectar con nuestro centro e identificar nuestras necesidades. La eficacia de esta técnica con grupos de adolescentes es indiscutible, aunque puede resultar en casi cualquier edad y contexto social, si las facultades cognitivas de los usuarios lo permiten.
El songwriting es una herramienta que ayudará a la expresión más íntima y sincera de nuestro ser, una herramienta idónea para trabajar en grupo, para minimizar las diferencias e integrar al grupo.
OLIMPIA TEAM, proyecto de Songwriting realizado durante la pandemia, en el Instituto Olimpia de Viladecans.
Los viajes musicales son una técnica que remonta al siglo XVIII, cuando el médico Fco. Javier Cid los utilizó por primera vez para tratar con enfermos mentales. Esta técnica fue retomada por Serafina Poch, pedagoga y psicóloga especializada en musicoterapia, en los años 60.
El recurso de los viajes musicales fue ideado principalmente para distraer la atención de los enfermos, creando nuevos centros de interés donde focalizar su atención. Serafina actualizó esta técnica utilizando músicas folklóricas y descriptivas, que con el apoyo de ciertos escritos o imágenes minuciosamente escogidas, facilitaba a los usuarios viajar con su imaginación a diversos lugares o países.
¿Qué sentido tiene el uso de este recurso?
En las últimas décadas la realidad en la que vivimos ha sufrido notables transformaciones, habiéndose transformado en una amplia y variada sociedad; también heterogénea. Este hecho ha supuesto la readaptación de la técnica de los viajes musicales, ya que pueden adaptarse a cualquier tipo de individuo y fortalecer numerosas cualidades del ser humano: la integración social, la autoestima, el conocimiento, la inteligencia emocional, etc.
Esta técnica puede funcionar perfectamente en diferentes ámbitos, siempre escogiendo muy bien las músicas, imágenes y texto a utilizar.
La aplicación
Es importante que la actividad se comience con una relación de cuerpo y mente, de esta manera lograremos que la imaginación circule libremente sin barreras mentales y corporales autoimpuestas. Una vez preparados, podemos proceder a la proyección del viaja musical.
Podemos tener preparadas unas listas de preguntas o actividades relacionadas con la temática escogida para acabar alcanzando los objetivos, que pueden ser a nivel grupal -respeto, cohesión e integración- y a nivel individual -conocimientos musicales, autoconocimiento, expresión y canalización de las emociones-.

La temática no tiene barreras. Simplemente podemos pensar en las necesidades de los usuarios, así como en qué podemos ayudar, y este ejercicio nos dará la clave para poder realizar un buen viaje sonoro.
El Historial Musical es una herramienta que todo educador y musicoterapeuta debiera conocer. Nos permite conocer mejor a las personas con las que estamos tratando, así como escoger mejor las actividades y músicas en nuestras actividades.
Se trata de una recopilación de las músicas que han formado o forman parte de nuestras vidas.
Nuestra sociedad hoy en día es una mezcla de culturas, etnias y nacionalidades. Este hecho nos permite poder adquirir una vista y entendimiento del humano mucho más amplia, pero a la vez nos hace encontrarnos de vez en cuando con dificultades de comunicación, o distancias provocadas por una manera distinta de entender, simplemente.
Esta mezcla de culturas es una gran realidad en todos los ámbitos, y conlleva muchos cambios, en la educación también.
Tanto el educador como el musicoterapeuta, deben de conocer diferentes estilos de música, poder ejecutarlos y trabajar con ellos. Lo principal es conocer el historial musical de las personas con las que uno está trabajando, para tomarlo como punto de partida.
Cada cultura tiene sus preferencias musicales, y no responde de la misma manera a los diferentes estilos y tipos de música.
Es fundamental que nos podamos adaptar musicalmente, y conocer las preferencias sonoras de los usuarios con los que trabajamos. De esta manera podremos lograr un mayor nivel de motivación e implicación por parte de ellos.
Estas preferencias no dependerán simplemente de la nacionalidad u origen de cada individuo, sino que también influenciará la edad, la propia personalidad, las experiencias que haya obtenido durante su vida, el grado de familiarización con la música, etc.
“La música es el verdadero lenguaje universal.”
Antes de empezar estrictamente a hablar de las metodologías en la musicoterapia debemos introducir el concepto de metodología y su significado.
Una metodología es un conjunto de métodos que se sirven en el uso de una doctrina o ciencia. Entre muchas cosas, la metodología estaría formada por el papel de la o las personas que la llevan a cabo, el código de conducta que se establece para este tipo de profesión, la tipología de las técnicas utilizadas, las técnicas de evaluación.
Antes de sumergirnos en las descripciones y características de estas técnicas, nos gustaría exponer que la técnica no es un fin, sino un medio. La técnica nos ha de ayudar o permitir lograr los objetivos, y bajo nuestro punto de vista, los objetivos no deben ser exclusivamente basados en la técnica en ningún caso. Hemos podido notar que existe en la educación musical cierta tendencia a perseguir objetivos técnicos sin un fin mayor o superior, y consideramos esta una manera errónea de transmitir la música. El fin debe de ser la expresión: no olvidemos que la música es un lenguaje.
Un lenguaje es un código que permite que la comunicación pueda fluir. Para ello es necesario que la persona que desea comunicarse pueda hablar, escuchar y posteriormente escribir le puede ser bien útil. En la música nos encontramos con lo mismo: primero se debe aprender a hablar, de una forma natural, imitando; escuchar es una constante en el aprendizaje y en el flujo de información, y escribir nos será útil posteriormente.

Actualmente nos encontramos por desgracia con muchas metodologías que no se centran en las personas, sino en los productos; esto nos lleva a una educación basada en logros, donde los importante es la técnica. Este enfoque educativo nos ha arrastrado a un modelo en el que la educación musical no se valora, y lo peor… el desinterés y la falsa creencia de los alumnos de una supuesta incapacidad para ser buenos en esta materia.
Cuántas veces hemos oído decir frases como estas…
“Yo no tengo oído.”
“La música no es para mí.”
“Yo no sirvo para eso.”
Es una verdadera lástima tener que ver estas creencias tan arraigadas en jóvenes y adultos, porque un erróneo sistema educativo les haya hecho pensar que algo tan universal como la música no es para ellos. ¿Quién no disfruta de una buena música de vez en cuando?
Las personas que estamos en contacto con la educación y con la música tenemos una gran responsabilidad por cambiar esta pésima trayectoria que viene trazada desde hace muchos, muchos años. No debemos olvidarnos nunca del sentido comunicativo y expresivo, que es lo que hace que la música sea un arte mágico, que nos hace vibrar, sentir, recordar…
“Mi rol en la sociedad, o la de cualquier artista o poeta, es intentar expresar lo que sentimos todos. No decir a la gente cómo sentirse. No como un predicador, no como un líder, sino como un reflejo de todos nosotros“.
John Lennon
La musicoterapia desde que empezó aplicándose propiamente, ha ganado mucho terreno en los ámbitos de aplicación donde se puede ejercer, aportando numerosos beneficios a los usuarios.
A continuación exposaré en lista los ámbitos laborales de la musicoterapia que han sido más explorados en los últimos años.
De esta manera podemos saber dónde puede trabajar un musicoterapeuta profesional
Por supuesto, se ha de recalcar que aún queda mucho por investigar y hacer en el campo de la musicoterapia.
Descubre todos los ámbitos laborales de la musicoterapia a continuación:
Se realiza dirigido tanto a la madre como al bebé.
La música usada terapéuticamente puede mejorar su bienestar regulando las vitales -el ritmo cardiaco, la respiración…-, disminuyendo la ansiedad, el miedo, etc.
– Estimulación temprana: El uso de la música es vital en la primera etapa de la vida. Puede saber más en el apartado estimulación temprana.
– Niñez: La musicoterapia tiene un papel importante en la educación especial, en casos por ejemplo de depresión, traumas, discapacidades, autismo, síndrome de Williams, etc.-
– Adolescentes: En este caso se puede continuar con la misma línea de la niñez, sumando además ciertos posibles cuadros, propios de esta etapa, como pueden ser los transtornos de personalidad y de alimentación
– Adultos: Problemas mentales, estrés, ansiedad, soledad, problemas físicos, etc.
– Tercera edad: Alzheimer, Parkinson, etc. En la tercera edad es el ámbito donde además de tener un caracter curativo la musicoterapia trata también de prevenir y preservar la salud.
– Traumas: Acompañamiento terapéutico para trabajar la expresión y comunicación en casos que sufren de bloqueo comunicativo.
– Transtornos de personalidad o de la conducta.
– Transtornos en la alimentación: especialmente efectivo con adolescentes, donde la músicapuede convertirse en un canal fluido de comunicación para el usuario.
– Pacientes terminales: Acompañamiento en el duelo. En este caso es calmar y reducir el estrés, no curar.
“La Musicoterapia es un proceso de intervención sistemática, en la cual el terapeuta ayuda al paciente a obtener la salud a través de experiencias musicales y de las relaciones que se desarrollan a través de ellas como las fuerzas dinámicas para el cambio, para establecer una relación de ayuda socio-afectiva mediante actividades musicales con el fin de promover y/o restablecer la salud de las personas.”
Kennet Bruscia
Otro ámbito donde la musicoterapia ya viene actuando unos años es en todo lo relacionado con la educación social y la integración social. Debido al incremento de la inmigración y la creciente pobreza, han surgido nuevas necesidades sociales. Es un maravilla poder decir que la música une a las personas, les hace vivir experienciencias comunitarias, y crea vínculos. El uso de la música tiene mucho poder en este ámbito, en el que poco a poco van surgiendo más profesionales que hacen uso de las técnicas para crear una sociedad más unida.
Un buen ejemplo del uso de la musica en el ámbito social nos lo da Christian Vásquez con “El Sistema”, un conjunto de orquestas juveniles e infantiles que pueden beneficiarse de una educación musical de cualidad integrativa, donde se trabaja a nivel individual, social, y musical con las personas. Esta maravilla ha inspirado a muchas personas en el mundo a crear sus propios modelos músico-sociales.
Resulta que la musicoterapia ha viajado más allá en lo que a la integración social y la comunidad. Han surgido proyectos para trabajar en la integración social en lugares tremendamente remotos, y la musicoterapia sigue trazando camino: cárceles, psiquiátricos…
