El conejito – Método Dalcroze

Mediante un cuento y diversos elementos musicales, los niños han de representar lo que se va sucediendo en la historia, escuchando y actuando cuando les toca. El propósito principal de esta actividad es que los alumnos interioricen conceptos relacionados con la estructura y la expresión musical a través del movimiento, utilizando su propio cuerpo; los alumnos se familiarizan con los elementos del lenguaje musical antes incluso de saber o tener conciencia de qué es lo que están haciendo más all de representar una divertida historieta historieta.

La actividad se realiza con el acompañamiento de un piano u otro instrumento que lo permita, utilizando diferentes recursos musicales que la persona que dinamiza la actividad ha de dominar para poder usarlos con fluidez.

EL CONEJITO

Érase una vez unos niños, niños grandes, que estaban tan cansados que necesitaban tumbarse y echar una siesta.

Cuando estaban ya dormidos soñaban que ya no eran niños, sino que eran unos maravillosos conejitos marrones, con manchitas blancas los grandes, y manchas blancas los más pequeñitos.

Todos los conejitos dormían en su camita blandita y caliente, soñaban con zanahorias y tenían un despertador que cuando sonó, les hizo saltar de la cama.

Todos los conejitos se pusieron los pantaloncillos; también sus pequeñas camisas.

Se fueron saltando hacia su fregadero y cogieron su cepillo de dientes.
Cepillaron sus dientes primero arriba y luego abajo. Los colmillitos y las muelas . ¿Dónde están las muelas? ¿Cuáles son?

Los conejitos se pusieron otra camisita y se abrocharon los botones: el botón de arriba, el botón de abajo, el botón del medio. ¿Cuál era este boton? ¿Y éste?

Los conejitos se prepararon en su postura y se fueron saltando hacia el camino. Llegaron a un río, y había muchas rocas. Saltaron a la primera. La primera estuvo lejos, saltaron a la segunda, ¡estaba más lejos aún!. La tercera, la cuarta, y… ¡Oh, oh! La quinta estaba demasiado lejos y estaba cubierta de barro, espero que no os caigais…

¡Oh, no! ¡Los conejitos se han caído!

Todos se levantaron, sacudieron un bracito, el otro bracito, una pierna, la otra pierna.

Se percataron de que algo olía mal ¿cómo es vuestra cara cuando algo huele mal? Miraron justo detrás y se encontraron sus colitas llenas de barro. Sacurieron sus colitas con el trino, sacudieron más fuerte, y más fuerte.

Ahora que ya están limpitos se fueron contentos saltando por el camino.

Picaron tres veces piano en la puerta. Como no contestó nadie picaron más cuerte con los dos puños. Oh, nadie contestó. Probaron con dos puños y un pie, pero nadie contestó.

Los conejitos tuvieron una idea: se pusieron a excavar en la tierra con los seisillos que suenan. Metieron la cabeza; metieron el cuerpo entero.

Los conejitos se prepararon para continuar saltando por el camino. Miraron abajo y encontraron tres verdes hojas. Sa pusieron en cuclillas, las agarraron fuerte y estiraron fuerte, muy fuerte, con todos sus músculos y ¡Sí! Lograron arrancar las zanahorias del suelo.

Se comieron la parte del medio; se comieron la parte del medio; se comieron la parte de abajo. ¿Qué parte de la zanahoria es ésta? ¿Y ésta? Lo escuchamos otra vez: ¿Qué parte es ésta? ¿Y ésta?.

Madre mía…. tenían poderes de super-conejos y continuaron su camino. Oh, oh… es momento de husmear. Los conejitos olían el olor apestoso, el grande y horrible lobo malo que acechaba en silencio y vio a todos los deliciosos conejitos escondidos detrás de los arbustos. El lobo se acercó husmeando los ricos conejitos…. !Escapad!

Todo el mundo quieto, congelado. ¡Ahora el mago saca su varita y os convierte a todos en tornados! Ahora sacude la varita en el aire y os convierte en serpientes. Vuelve a agitar la varita y ahora todos son elefantes, grandes, lentos, caminando con su trompa.

Stop! Todos quietos ahora que son las cinco, es hora de irse a casa. Contamos las horas. Como es hora de irse a casa, el mago agitó su barita y todos volvieron a ser conejitos, y bailaron un rock&roll.

Los conejitos volvieron a casa saltando, se tumbaron y cerraron sus ojitos. Se dieron cuenta de que no eran preciosos conejitos, sino unos maravillosos niños.

-FIN-

Es importante tener varias músicas para poder improvisar mientras explicamos la historia. Se han de crear tres ambientes musicales:

  • Una música tranquila y relajante, consonante y melodiosa para comenzar la introducción de la historia.
  • Una música de marcha, del tipo a la que suena en el vídeo para que puedan saltar al ritmo.
  • Un rock o una música marchosa cuando se ponen a bailar.

Para estas tres escenas debemos tener dominadas estos tres ambientes. No es necesario que se haga con el piano, pero sí es importante que queden tres atmósferas sonoras bien diferenciadas.

El resto de la historia es muy intuitivo, usando contínuamente fósmulas rítmicas, distingüiendo los registros agudo, medio y grave, y musicalizando los efectos con diferentes recursos: seisillos en el registro grave, notas agudas cortas y sueltas, clusters, etc.



 En esta actividad se trabaja de un modo integral diversos contenidos de lenguaje musical, jugando y de forma divertida. Los alumnos pueden dar rienda suelta a su imaginación, y trabajan la atención, la concentración y la escucha durante todo el periodo que se extienda la actividad.