Sensibilización

Ya empieza el cole! Y qué rápido pasa todo…

A los tres añitos los niños ya descubren y comienzan con esa larga carrera escolar que se va a extender muchos años a partir de ahora; el pupitre y el maestro van a ser una imagen central durante un largo periodo.

Un hecho que parece que en los últimos tiempos se ha ido considerando y asimilando, es que en este proceso de escolarización hay muchas cosas positivas, pero también pasan otro tipo de cuestiones.

La creatividad es la capacidad de construir nuevas ideas y materializarlas, y pensar de formas que no son las más convencionales. Por suerte, el ser humano desde que nace descubre y crea, pero después pasa por el proceso de aceptar las normas y todos los estándares educativos, sociales y laborales en el futuro.

¿Cómo proteger la creatividad de los pequeños?

Regalar un espacio artístico al pequeño puede proteger esa capacidad tan vulnerable de creación. Ya puede ser en la propia casa, en unas extraescolares bien dirigidas o incluso en centros especializados, el niño puede continuar aprendiendo en un entorno seguro para poder exportar y llevar a cabo sus propias creaciones.

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“Cada niño es un artista. El problema es cómo seguir siendo un artista una vez hemos crecido”.

Pablo Picasso

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¿Es la música una buena opción?

La educación musical puede cumplir con este espacio artístico, por supuesto. Es momento de que prueben diferentes instrumentos, conozcan muchas músicas y canciones y se diviertan creando nuevos sonidos que no conocen. Esto les va a ayudar a tener más confianza en su autoimagen.

Cada instrumento tiene una fisionomía diferente, unos materiales y colores distintos, su propio tacto, una manera de ejecución distintiva, etc. No todas las personas nos sentimos atraídas por lo mismo; esto significa que dependiendo de la personalidad que tenga, el niño elegirá un instrumento u otro, así como el estilo de música que más atractivo sienta. Es importante que puedan probar, experimentar y escoger lo que más les guste cuando llegue el momento.

Todo lo expuesto hasta ahora no significa que el aprendizaje, la planificación del educador, y el desarrollo de los contenidos no sean importantes para lograr un  beneficio óptimo, pero lo que trato de explicar es que todos estos factores metodológicos son para ordenar la mente del adulto. Disfrutar es la mejor manera para que un niño aprenda, como ya explicamos antes en otros apartados.

Estamos hablando de proteger ciertas cualidades del niño, que si se prolongan, hacen al adulto más íntegro y completo. Entonces…. dejemos que los niños sean niños, que jueguen, que creen, que experimenten, que rían y que lloren, y sobre todo, que aprendan divirtiéndose.