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7 cosas a evitar cuando eres profesor

Enseñar es una tarea muy compleja cuando te tienes que enfrentar a una clase numerosa con alumnos muy diferentes con tan diversos niveles de partida, ritmos de aprendizaje y necesidades particulares.

Aún lo complicado y complejo que puede ser, hay ciertas generalidades que nos pueden servir para hacer que un grupo funcione mejor; pero sobre todo, podemos hablar de qué es lo que no hay que hacer en un aula si se desea lograr una clase con buen ambiente y ganas de aprender.

¿Qué no debe hacer un profesor en su aula?

  • Dar por hecho los pasos necesarios hacia la autonomía:

Un error muy común cuando los alumnos pasan de los grados de Primaria a la Secundaria es pretender que los alumnos sean autónomos, pero no es así. El profesor debe armarse de paciencia y enseñar a los alumnos a lograr esa autonomía que tanto se desea: que el alumno aprenda a coger sus propios apuntes según su necesidad, que él sólo se apunte las cosas más importantes sin recibir la orden, que sepan escoger bien las preguntas que se realizarán y el cuándo se realizarán, etc…

  • Preguntar únicamente a los que alzan la mano

Cuando se está trabajando una materia y se hace una pregunta, es normal que sean los mismos alumnos siempre lo que desean participar y contestar, ya bien porque tienen más capacidad de atención o porque se saben la respuesta.

Es importante dar la oportunidad de participar al resto de alumnos que nosmalmente no lo hacen, preguntándoles directamente aunque no hayan alzado su mano, ya que de esta manera se les obliga a poner atención y esforzarse en buscar respuestas. Con el tiempo, es sorprendente cómo se acostumbran y llega a salir de ellos la iniciativa de querer participar.

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  • La importancia del silencio

Muchos docentes y profesores sufren la complicación de tener que realizar sus clases y explicaciones con un alto nivel de ruido. El silencio es súmamente importante no sólo para que el profesor pueda explicar más tranquilo y con más claridad, sino para que los alumnos puedan entender lo que se explica y logren entender ciertos comportamientos que tendrán que aprender a adoptar en sus vidas.

A los alumnos más jóvenes les cuesta mucho lograr ese silencio, pero el profesor no debe bajo ningún concepto comenzar a explicar si los alumnos están haciendo ruido o hablando. Existen técnicas y recursos para lograr ese silencio que tan difícil es de aprender.

  • Gritar para que se callen

Los docentes somos los referentes de los alumnos: nunca puede estar justificado que un referente sea incoherente y no se ajuste su mensaje con su forma de expresarlo,.

Cambiar el tono para llamar la atención de los alumnos es correcto, es una manera muy efectiva de hacerte sentir. Gritar para lograr un silencio no es nunca un buen método.

  • No comprobar lo que han entendido

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La mayoría de las veces los alumnos no hacen preguntas, y dan a parecer que lo han entendido todo. Cuando llega el día de realizar una prueba es cuando nos llegan las sorpresas, ya que un gran número de ellos no entendió lo que se explicó durante varias clases.

Hacer repasos de las cosas más importantes preguntando a los alumnos, para ir obteniendo pistas de cómo van; también se pueden hacer pequeños ejercicios escritos para ello.

  • Echar fuera de la clase al alumno “más complicado”

Siempre hay algun alumno en cada clase al que le cuesta más respetar las normas y adquirir disciplina. Es habitual que estos alumnos, que tienden a desgastar tanto a los profesores como a los compañeros por no dejar que la clase se haga, acaben fuera del aula.

Hay que tener en cuenta que estos alumnos no han aprendido aún a estar en grupo y en una clase, y son precisamente los que más necesitan estar dentro para poder aprender. Buscar alternativas para que pueda irse adaptando al ritmo: permitirle que salga, se despeje y vuelva; que no siga plenamente las actividades, premiando siempre sus participaciones positivas, etc.

También son alumnos a los que les influye muy positivamente el tener responsabilidades: buscar algo que realmente sea positivo en ellos o que les guste, y inventarnos un pequeño cargo o cosa de la que reponsabilizarse

“Cómo lidiar con los alumnos más comlicados”

  • Dejar para luego las intervenciones

¿Qué hacemos cuando en el aula sucede una mala conducta, malas formas al hablar, cualquier tipo de abuso, maltrato del material, etc.?

Muchas veces estos desafortunados incidentes suceden en un momento importante que nos hace postponer la intervención, olvidándonos de nuestro papel de educadores.

Los incidentes han de ser atendidos con una buena intervención y ésta ha de ser al momento, no se puede dejar para después: la mayoría de veces las malas conductas simplemente son por una mala gestión emocional del alumno.

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